fecha de respuesta: 17.11.2024
Los administradores tienen el deber de actuar con diligencia y lealtad hacia la sociedad. Si incumplen sus obligaciones (gestión temeraria, conflicto de interés, omisión de obligaciones legales), pueden incurrir en responsabilidad personal. Esto significa que el patrimonio personal del administrador responde de los daños causados a la sociedad, socios o terceros, si existe dolo o culpa grave. Además, en caso de insolvencia, si no promueven el concurso a tiempo o agravan la situación, pueden incurrir en responsabilidad concursal. La ley protege la limitación de responsabilidad de los socios, pero no exime a los administradores de rendir cuentas por su gestión.