fecha de respuesta: 19.01.2025
La saturación turística describe la sobrecarga de visitantes que altera la vida local, encarece alquileres y produce masificación. Ante este fenómeno, destinos muy demandados (Barcelona, Baleares) han introducido restricciones como cupos de cruceros diarios, límites de licencias de viviendas turísticas o impuestos turísticos diferenciados. Se justifica por la preservación de la calidad de vida y el patrimonio. No es 'turismofobia' en sentido estricto, sino medidas de gestión sostenible del flujo de turistas. Aunque algunos colectivos puedan manifestarse contra el turismo masivo, la actuación legal se orienta a regular equilibrios y evitar impactos negativos irreversibles, dentro de los márgenes de la autonomía local y autonómica.